
—el término minueto ha sido adaptado del italiano minuetto y del francés menuet, diminutivo de menú, que proviene del latín minutus (diminuto). no hay consenso entre los expertos, pero hay quien afirma que el término se refiere a los ‘pasos diminutos’ (pas menús) con que se baila esta danza: lenta y ceremoniosamente—
me disculpe el azar por llamarlo destino
perdóname, destino, si estoy equivocada
que la dicha no se moleste por considerarla mía
que mis muertos no sepan que son sólo un destello en mi memoria
.
ojalá el tiempo se muestre comprensivo
por la cantidad de mundo en que no alcanzo a detener la mirada
.
perdóname, viejo amor
por entregarme al nuevo como si fuera el primero
oh, batallas atroces y distantes,
permítanme llenar la casa de flores
.
heridas tiernas,
disculpen si no puedo evitar arrancar su costra
.
habitantes del abismo y del infierno
paolo, francesca, raquel, minos
detengan un segundo sus tormentos
y consientan esta tarde que la abuela
nos deleite con su más dulce minueto
.
shhh
que son las cinco de la mañana y no quisiera
que los que esperan el tren en una estación helada
se enteraran de mi sueño profundo y suave
.
disculpa, esperanza herida
si de vez en cuando río a carcajadas
que me perdonen los desiertos
por no correr hacia ellos con un balde de agua en cada mano
.
y tú, bello halcón
la misma ave en la misma jaula desde el principio de los tiempos
siempre quieta / la mirada fija en las rejas que te encierran
absuélveme, como el animal disecado que eres
.
que el árbol caído no deteste
la mesa de madera en la que escribo
.
grandes preguntas, disculpen
las triviales respuestas que imagino para ustedes
Verdad :
(tu V mayúscula tan dura)
no me hagas nunca demasiado caso
solemnidad:
no te instales como un lastre en mis rodillas
permite, oh gallardo misterio,
que desmenuce tu blanda carne con mis dedos
.
no me insultes, alma mía,
por no saber acomodarte en este cuerpo
—
discúlpenme todos por no saber estar en todos lados
—
no me culpes, lenguaje, solo pido
que me ofrezcas tus palabras más brillantes
que despierto a veces con unas ganas
implacables de largarme
y las necesito para iluminar la travesía.
—
no sé cómo me atrevo a disculparme
qué descaro tengo y qué torpeza.
.
* el original, que es infiel a esta traducción, se llama “w małe gwiazdki” y fue bellamente escrito por wislawa szymborska. está acá. la persona a quién está dedicada ya lo sabe.
Gibrán Monteverde nació en la ciudad de Tapachula, Chiapas, el 12 de agosto de 1956. Nacido en una familia de recursos, desde muy pequeño tuvo acceso a la biblioteca familiar, en la que pasó largas horas de su –según él la describe- solitaria infancia.
*
intenté poner algunos espacios entre versos pero no lo logré y ya es muy tarde. si alguien sabe cómo hacerle, ¿me lo cuenta?
iz
Quisiera que, desde un ring, alguien me dedicara unas frases. Quisiera que Rosa, aquella española, me mandara unos besos en minueto. Quisiera escapar al tiempo y a la costumbre y encontrar, a la mitad de un vals ruidoso, una dedicatoria sin nombre y mi nombre, mi oscuro y negro nombre, en alguna sopa de poro, en alguna neurosis, en algún fragmento de pizza. Cuanto me gustaría que alguien me dedicara una pizza…
qué bueno que te decidiste a filetear ese poema, que está muy bien pero no tan bien como para no exigir que sea hecho pedazos y rearmado en otro idioma.
una disculpa que está muy lograda en el “original”, creo, es la dirigida al viejo amor. ¿será porque es la única que puede ser respondida? los demás destinatarios de las disculpas son o abstracciones (solemnidad, tiempo, destino) o “seres” concretos pero incapaces de oír (el halcón disecado, el desierto, los muertos). el amor del pasado –una amiga cuyo número celular aún conservo– y el amor nuevo al que trato como si fuera el primero –esa amiga cuyo número no puedo dejar de marcar– existen, están ahí: mencionarlos en el poema es una muy bella excursión, una forma muy chingona de desviarse del curso que llevaba y que recupera en el siguiente verso.
(mi amor pasado me podría decir: está bien, alonso, te perdono, ve y sé feliz. todos los demás, el alma, el misterio etc, guardarán silencio cuando les pida perdón.)
para mí no hay duda ahorita de que el hallazgo más chido de tu poema es el verso ‘la mesa de madera en la que escribo’.
bueno no: retiro lo dicho. sí tengo duda. tal vez prefiero el desvío del minueto y los habitantes del abismo. ¿será porque en casa de mi propia abuela se tocaban minuetos (sobre todo mozart)? había ahí una “sala del piano”. después de comer nos reunían en ella para que mi abuela tocara. eran piezas sencillas, amables: foxtrots (chapultepec, que escribió mi abuelo, era de ley), valses, minuetos. yo me sentaba con los perros, el bófer y el cachuchín, y jugaba con ellos para no quedarme dormido.
también me gusta ese pedacito de tu poema porque metiste a paolo y francesca, colombe dal disio chiamate. hay un detalle “foráneo” que vuelve muy cabrón que les pidas justo a ellos que se den un momento para escuchar un minueto. va: dante los llama en el infierno y francesca, que es la única que habla de los dos, le cuenta sus pesares; dante le dice que éstos, i tuoi martiri, lo hacen llorar; francesca, para consolarlo tal vez, le dice que el verdadero dolor es ser infeliz y recordar el tiempo dichoso: nessun maggior dolore / che ricordarsi del tempo felice / nella miseria. un minueto sólo puede traernos a la mente el tiempo feliz, cuando bailábamos todos elegantes o cuando jugábamos con el dóberman y el beagle o cuando paolo finalmente se atrevió a besar a francesca tutto tremante; pedirles que se den un momento para oírlo no es ofrecerles consuelo: es prolongar su dolore, il maggior. qué cruel y qué chingón.
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(que me disculpe óscar por no dedicarle una pizza. me la comí anoche. pensaré en él, si me acuerdo, la próxima vez.)