Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Agosto’ Category

Emilia busca en su bolsa, una bolsa profunda, el teléfono celular y las llaves del coche. Odia perderlo todo. Odia pensar que lo ha perdido, odia saber que lo ha perdido. El celular aparece en medio de un recibo de teléfono. Las llaves cuestan más trabajo. Se dirige al centro, al lugar de la vieja puerta, los ambulantes y el ruido del tránsito. Imaginemos a Emilia: es alta, un tanto rubia, el color de los ojos debe ser capaz de cambiar de claro a oscuro en un golpe de luz, zapatos altos, vestido azul, una flor en la cabeza, el cabello recogido, la bolsa en la mano derecha, en la izquierda el celular y las llaves; la voz de Emilia es dulce, tal vez un poco atropellada como si la lengua no le alcanzara para lo que trae en la cabeza, labios ligeramente rosas, el color de sus mejillas es natural (ha corrido para llegar a un tiempo razonable a su oficina), lo importante de Emilia es que huele a Aire Loco. El olor le dará un giro al final de la historia.


Emilia entra. Alcanza el ascensor y sube algunos pisos. El ruido de los tacones anuncia su llegada (para mí, los tacones en una mujer son el pedestal de unas piernas lindas, sin las piernas lindas, los zapatos se convierte en una especie de tela amontonada que envuelven un pie lleno de pesadillas), un par de anteojos la miran expectantes: Emilia entra a su oficina, Emilia trabaja, Emilia escribe algunas cosas que nadie leerá, Emilia piensa en la tarde y en el sujeto que vive del otro lado de la ciudad y que le roba algún suspiro. Emilia sale a las dos de la tarde. No sabe bien a bien que ha entregado, ¿un informe?, pero no han puesto mayor reparo. Coge el coche. Lee una revista y come rápidamente. Tiene una sola cosa en la cabeza: la posibilidad que otorga el encuentro fortuito con un individuo que no hace mucho que conoce. Emilia sonríe (la sonrisa de Emilia y Aire Loco, son dos factores que hacen al cazador experto darse cuenta que Emilia no es una presa fácil, claro que también están las piernas largas, lo minimal del maquillaje y la mirada bicolor de sus ojos). Un sujeto de traje, unas mesas más allá, le responde la sonrisa.


Después de cuarenta minutos de tráfico ha llegado al punto de la cita. La tarde fue eventual, nada que destacar a menos que cuando bebió un café se quemó la lengua y que una de las niñas le dijo que su vestido estaba lindo. En el punto de la cita estoy yo, sólo que Emilia no viene a verme. La miro desde lejos con la reserva necesaria. Me levanto de la mesa y, en un movimiento me llevo el teléfono celular a la oreja mientras habló con el sujeto que me dirá que no podrá llegar, que una disculpa, que está muy apenado. Pasar junto a Emilia es embriagarse, así descubrí su perfume, intercambio una mirada demasiado rápida, casi nada. De vuelta la encuentro levantada. Llego a mi mesa. Alguien se ha sentado con Emilia. Pido un whisky y levanto el libro de Henry Miller que dejé abierto sobre la mesa. La noche se hace fresa. Emilia de azul me ha regalado otra rubia que se disfraza entre las letras de la novela de Henry Miller. Henry Miller ya no habla. Yo veo a la otra rubia. El mesero me deja otro vaso y no sé cuántos más. El recuerdo de la otra rubia, de la que estuvo más ceca, de, ¿no es Emilia la misma rubia de la que me enamoré a los catorce años en un campamento de verano? ¿No es Emilia la misma rubia de Central Park en otoño? ¿No es la argentina de Tigre? ¿No es la chica con la que salí a la playa a la mitad de la noche y se engancho de mi cuerpo mientras el mar nos arrullaba? ¿No es Emilia la misma rubia que me dejo a la mitad de una noche para largarse a seguir un sueño de actriz? ¿No es Blake Lively, Scarlett Johansson, Jessica Stam, Malin Akerman, Carmen Kaas, Charlize Theron, Kirsten Dunst? ¿Quién es Emilia y por qué está en el mismo lugar que yo? ¿Por qué Emilia me distrae de la lectura de Henry Miller? ¿Cuántas veces la he visto antes? ¿En cuántos lugares? ¿Volteará a verme? ¿Me he inventado la historia de Emilia? Emilia se levanta. Nos vemos más detenidamente. Nos reconocemos. Nos encontramos. Platicamos los últimos años. Veo toda su vida desbordada. Ella ve algunos momentos de la mía. Emilia vestida de blanco. Sale acompañada. Henry Miller no ha cambiado de página.

Anuncios

Read Full Post »