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Archive for the ‘poesía’ Category

Nadie conoce la Ciudad de México como yo, me dice Amadeo Salvatierra dándole un sorbo largo a su famoso mezcal Los Suicidas. Esta ciudad, muchacho, tiene la magia de las grandes ciudades, también es un desastre, un pequeño caos contenido en cada uno de sus millones de habitantes. Y, ¿sabes una cosa?, nadie termina de conocerla y es rebelde: una potra zaina. Nadie puede domesticarla y recorremos sus calles, sus banquetas y las noches en el centro. Aquí por ejemplo, pásame ese libro de allá, trae un poema de Cesárea Tinajero que te quiero leer. Amadeo, le digo, estábamos hablando de la Ciudad, del centro, de lo que conoces. Ah, qué muchacho, eres como esos realvisceralistas, bien desesperadote, pásame Los Suicidas y sírvete otro, no te me seques como las plantitas del desierto.


Amadeo Salvatierra me contó de sus aventuras en la UNAM, de las vecindades del centro, del barrio bravo, de los cafés de chinos, del café en la calle de Veracruz, de la colonia Condesa, de cómo Ciudad Satélite se convirtió en una referencia obligada en los setenta y luego cambió la percepción en los ochenta y en los noventa. Y luego vino la descripción de la fauna urbana de la Merced con las señoras que salen por el mandado, de los vendedores del mercado de Sonora que comercian con animales y artículos de brujería, de los estudiantes de la UNAM.


Y el 68, si lo hubieras visto muchacho, pásame la botella, todos esas voces que el pinche gobierno sólo pudo callar a punta de pistola, todos esos sueños revolucionarios por cambiar este país, eso sí que lo vio la ciudad, que es muy vieja, más que tú y que yo, más que tú, que eres apenas un chamaco; y luego lo del 71, pero no pudieron con nosotros esos jijos, nunca pudieron con los estudiantes ni con la poesía. La ciudad está viva muchacho, ah qué muchacho, para que me vienes a preguntar, salte a cualquier calle, a la avenida de los Insurgentes de noche o de día, ve cómo respira, ve las putas en la esquinas, esa es nuestra ciudad muchacho, esa que nos permite verla con todas sus caras felices y todas sus caras tristes, está llena de brillo y de suciedad, con jijos padrotes y viejitas que van a la iglesia y chamacos como tú, pero mejor pásame Los Suicidas y vamos a hablar de poesía.

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i

toda intimidad es una estafa

demasiado redonda demasiado dulce

es fugaz claridad de manzana recién cortada

ola vacilante que brota, acaricia

excita las orillas y se aleja afinando la garganta.

el amor viene también como las olas

es ejército de agua que se acerca

cuatrocientos soldados recién salidos de la gloria

que buscan en la marea el gozo de la batalla perdida.

ii

vivir es ser una herida abierta

ser el árbol y la tierra que ocupan sus raíces

la madurez de la granada

su desprendimiento repentino de la rama

el estallido carmesí

y la mancha que en la hierba se revela.

(al alba hiere la presencia lejana de los astros

redondos dioses púrpuras que giran giran giran

y revientan

avispas en el lienzo negro del cosmos.)

iii

a mis pies corre el río de sal nocturna

en el que navegan las pesadillas que no olvido.

la más reciente ocurre en una sala de cine

en la pantalla hay un oso gigantesco

en sus brazos el cuerpo de un osezno

que gruñe y se retuerce de dolor.

mirarlo me hace daño porque sé

que soy ese pequeño y que el día

que yo gruña o me retuerza adolorida

no habrá oso que me tome entre sus brazos.

iv

pero hay un verso siempre al fondo

una música.

la poesía es un perro corriendo entre edificios demolidos

y no hay tristeza tan sólida que no se rompa

con el resplandor de ese relámpago perfecto.

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  • La poesía revela este mundo; crea otro.
  • Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan.
  • … en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito.
  • …ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno…
  • El poeta pone en libertad su materia. El prosista la aprisiona.
  • Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
  • La poesía no es nada sino tiempo, ritmo perpetuamente creador.
  • Hechas de materia inflamable, las palabras se incendian apenas las rozan la imaginación o la fantasía… El poema es lenguaje erguido.
  • El poeta no escoge sus palabras… Cuando un poeta encuentra su palabra, la reconoce: ya estaba en él. Y él ya estaba en ella. La palabra del poeta se confunde con su ser mismo. Él es su palabra.
  • El poema nos hace recordar lo que hemos olvidado: lo que somos realmente.

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